lunes, 4 de mayo de 2009

¡KILOBYTE!...


Un kilobyte (pronunciado /kilobáit/) es una unidad de almacenamiento de información cuyo símbolo es el kB (a veces se utiliza KB), y puede equivaler a 210 bytes o a 103 bytes.
Las PC de IBM más antiguas, por ejemplo, tenían una capacidad máxima de 640 KB en el sentido binario, o alrededor de 640 000 caracteres de datos.
El Sistema Internacional y el término byte
El término kilobyte se utilizó al principio debido a que 210 es aproximadamente 1000 (exactamente es 1024). Cuando las computadoras empezaron a ser cada vez más potentes, lamentablemente el mal uso del prefijo SI se difundió desde la jerga de los profesionales de la computación al léxico popular, lo que creó mucha confusión, ya que realmente no se debería usar el término kilobyte, que significa exactamente ‘1000 bytes’ y no ‘1024 bytes’.
Se inventó[1] entonces el término kibi, que significaría 1024, produciendo entonces la medida kibibyte (1 KiB=1024 bytes). Pero todavía no se ha difundido su uso. Dentro de este mismo paquete de unidades estaría el mebibyte (1 MiB = 220, similar al megabyte: 106 o millón) y el gibibyte (1 GiB = 230, similar al gigabyte: 109)
Algunos han sugerido que se debería utilizar el prefijo K con mayúsculas para distinguir esta cantidad del prefijo del SI, pero este tema aún no se ha normalizado. Además esto no se podría extender a otros prefijos mayores, ya que por ejemplo en el caso del MB (megabyte), el SI ya utiliza tanto la M mayúscula (mega: millón) como la minúscula (mili: milésima).

¡MEGABYTE!...


El Megabyte (MB) es una unidad de medida de cantidad de datos informáticos. Es un múltiplo del octeto, que equivale a 106 (1.000.000 octetos) o 220 (1.048.576 octetos), según el contexto. La primera definición es más acorde al prefijo mega-, mientras que la segunda es una cantidad más práctica desde el punto de vista informático. Para ésta es más acorde emplear el mebibyte. Como los dos números están relativamente cercanos, y confundir uno con otro ha llevado ocasionalmente a problemas.
Se representa por MB y no por Mb (que correspondería a megabit) y coloquialmente se les denomina Megas. Es la unidad más típica actualmente, usándose para especificar la capacidad de la memoria RAM, de las memorias de tarjetas gráficas, de los CD-ROM, o el tamaño de los programas, de los archivos grandes, etc. La capacidad de almacenamiento se mide habitualmente en gigabytes, es decir, en miles de megabytes.
Se distingue del megabit (1.000.000 bits), con abreviación de Mbit o Mb (la "b" minúscula). Hay 8 bits en un octeto; por lo tanto, un megabyte (MB) es ocho veces más grande que un megabit (Mb).

¡BYTE!...


El byte es la unidad de capacidad de almacenamiento estándar. Con esta unidad de medida se mide desde el almacenamiento de datos hasta la capacidad de memoria de una computadora. Representa un carácter, lo que sería aproximadamente una letra, y está constituido por 8 bits consecutivos, de modo tal que un byte equivaldría a 8 bits.
Si bien la unidad mínima es el bit, como solamente toma valores 0 y 1 (por el código binario, que es el que se utiliza para el procesamiento y almacenamiento de datos en una computadora), a partir de las diversas combinaciones de los 8 bits que integran un byte, este tomará la forma de un caracter diferente (un número, una letra, un espacio, o cualquier otro signo; aunque existen signos especiales que necesitan dos bytes para su representación). Hay 256 combinaciones de 8 bits posibles, por lo que hay 256 caracteres.
Debido a que es una medida de capacidad mínima (si bien como dijimos la más pequeña es el bit), existen otras magnitudes que se utilizan para capacidades superiores y que son múltiplos del byte, como el Kilobyte (KB), que equivale a 1.024 bytes; el Megabyte (MB), que equivale a 1.024 Kilobytes; el Gigabyte (GB), equivalente a 1.024 Megabytes y también el Terabyte (TB), que es igual a 1.024 Megabytes.
No hay que confundir las medidas de capacidad con las de velocidad de transmisión de datos, como se lo suele hacer, ya que estas últimas se miden en Kilobits por segundo (kbps).

¡BIT!...


Un bit no es otra cosa que un dígito dentro del sistema de numeración binario, es decir que un bit puede ser un 1 o un 0. El término proviene del inglés Binary digit.
Por ejemplo, dispositivos de hardware como las memorias de almacenamiento funcionan en base a bits, brindando dos posibilidades de lectura o escritura: 0 o 1, estos valores sirven para representar determinados datos, como por ejemplo, blanco o negro, masculino o femenino, verdadero o falso, mayor o menor de edad, etc. En 0, un bit está apagado, en 1, su estado es el de encendido.
El concepto de bit está presente en las computadoras desde al menos 1936, mediante tarjetas perforadas, aunque su utilización con el nombre de BIT se llevó a cabo por primera vez en 1948 en un trabajo académico de Claude E. Shannon.
Aunque este concepto aplicado a la tecnología parece algo muy limitado, al usarse de forma combinada permite representar un sinfín de datos, expresados en valores. Por ejemplo si utilizáramos dos bits podríamos expresar 4 valores diferentes: 0 0, 0 1, 1 0, y 1 1… es decir que si asignáramos a cada valor un dato, podríamos representar cosas como: verde, amarillo, azul, y naranja.
Siguiendo con esta lógica, si utilizáramos 8 bits podríamos representar 256 valores distintos, tal es el caso del sistema de caracteres utilizado normalmente en varios sistemas operativos, o el caso de los colores que pueden guardarse dentro de un archivo de imágenes de extensión .GIF.
En materia de computación encontraremos frecuentemente que las capacidades de determinado formato para guardar información tienen que ver con un valor exacto derivado de los bits que son utilizados: por eso son tan frecuentes números como: 32, 64, 128, 256 o 512.
Hay que aclarar que un byte no es lo mismo que 8 bits en todos los casos. Un byte puede contener más o menos bits.

domingo, 3 de mayo de 2009

¡CIENCIA!...


Ciencia es por un lado, el proceso mediante el cual se adquiere conocimiento, y por el otro, el cuerpo organizado de conocimiento obtenido a través de este proceso.
El proceso es la adquisición sistemática de conocimiento nuevo de un sistema. La adquisición sistemática es generalmente el método científico. El sistema es generalmente la naturaleza.
Ciencia es entonces el conocimiento científico que ha sido adquirido sistemáticamente a través de este proceso científico.

¿Para qué sirve la ciencia?
A pesar de la impresión popular, no es la finalidad de la ciencia responder a todas las preguntas, solo a aquellas que pertenecen a la realidad física (experiencia empírica medible). La ciencia no produce y no puede producir verdad incuestionable. En cambio, la ciencia testea constantemente las hipótesis sobre algún aspecto del mundo físico, y las revisa o reemplaza cuando en evidente a la luz de nuevas observaciones o datos.
La ciencia no hace afirmaciones sobre como la naturaleza "es", la ciencia solo puede hacer conclusiones acerca de nuestras observaciones de la naturaleza.
La ciencia no es una fuente de juicios de valor subjetivos, a pesar de que sí puede hablar de cuestiones de ética y política pública indicando las consecuencias de acciones. De todos modos, la ciencia no nos puede decir cuál de esas consecuencias el la "mejor".
Las ciencias se pueden distinguir entre ciencias exactas, que son la matemática y la lógica, y ciencias no exactas, que son el resto de las ciencias.

¡COMUNICACIÓN!...

Para diversos expertos en la ametría, la comunicación, es el traspaso de información, desde un emisor, mediante un mensaje, hacia un receptor. Proceso el cual, luego toma el sentido inverso. O sea, el receptor se vuelve emisor y así consecutivamente. Esta información, que es transmitida, por medio de la comunicación, es recibida por el subconsciente y luego captada por el consciente.
Esta información que es transmitida, por medio de la comunicación, es emitida tanto de manera verbal, como escrita. Ya que al utilizar un alfabeto, podemos hablar con otra persona o en su defecto, escribirle lo que deseamos decirle.
Una de las trabas para la comunicación, son los idiomas. Ya que estos son muy diversos según la región que se visite. Hay excepciones, como en Latinoamérica. En la cual, todos los países, menos Brasil, hablan español. Por lo que si uno está de vieja por esta región y maneja el español, no le será difícil el comunicarse. Pero si se viaja por Europa, donde existen variados idiomas, la comunicación con sus habitantes, se nos puede tornar muy complicada. Incluso para pedir cosas, tan esenciales, como un vaso de agua. Por lo mismo, la diferencia de lenguas, ha llevado más de una vez, a conclusiones erróneas. Las cuales a veces, son muy difíciles de subsanar. Es por esta misma razón, que la comunicación entre los seres humanos, se ha ido globalizando. ¿De qué manera?, estableciendo un idioma universal, para todas las personas. Este idioma lo conocemos todos, no es más ni menos que el inglés. Necesidad de universalizar la comunicación, que nace del mundo de los negocios. Ya que para poder cerrar distintos tratos, entre personas de diversas nacionalidades, se tuvo que buscar un idioma, que la mayoría manejara. O que el país más poderoso del mundo utilizara. Por ello es que el inglés, es el idioma universal de la comunicación, hoy en día.
De hecho, la falta de comunicación o comunicación errónea o falsa, pueden llegar a provocar serios problemas. Tanto en las relaciones humanas, empresariales e incluso, entre Estados. Estos defectos en la comunicación, pueden ser de manera consciente u inconsciente. Muchas personas buscan una finalidad específica, al comunicar algo de manera incorrecta. No hay que olvidar, que la mente humana da para muchas cosas. Por ello es que existe maldad en la tierra.
Otro punto importante dentro de la comunicación, es que muchas veces, lo menos suma más que lo mucho. Abundancia de palabras o de información en la comunicación, no garantiza ni significa, una buena comunicación. Incluso estos factores pueden entorpecer la comunicación. Por sobreabundancia de caracteres que se habrá de manejar. Lo cual puede llevarnos a una conclusión errónea o distorsionada. Una regla de oro, para una buena comunicación, es el hecho de ser conciso. No siempre el que habla más, se comunica mejor.

¡INFORMACIÓN!...


La información es un conjunto organizado de datos, que constituye un mensaje sobre un cierto fenómeno o ente. La información permite resolver problemas y tomar decisiones, ya que su uso racional es la base del conocimiento.
Por lo tanto, otra perspectiva nos indica que la información es un fenómeno que aporta significado o sentido a las cosas, ya que mediante códigos y conjuntos de datos, forma los modelos de pensamiento humano.
Existen diversas especies que se comunican a través de la transmisión de información para su supervivencia; la diferencia para los seres humanos radica en la capacidad para generar códigos y símbolos con significados complejos, que conforman el lenguaje común para la convivencia en sociedad.
Los datos son percibidos a través de los sentidos y, una vez que se integran, terminan por generar la información necesaria para producir el conocimiento. Se considera que la sabiduría es la capacidad para juzgar de forma correcta cuándo, cómo, dónde y con qué objetivo se emplea el conocimiento adquirido.
Los especialistas afirman que existe una relación indisoluble entre la información, los datos, el conocimiento, el pensamiento y el lenguaje.
A lo largo de la historia, la forma de almacenamiento y acceso a la información ha ido variando. En la Edad Media, el principal acervo se encontraba en las bibliotecas de los monasterios. A partir de la Edad Moderna, gracias al nacimiento de la imprenta, los libros comenzaron a fabricarse en serie y surgieron los periódicos.